Les quería mandar fotos a mis amigos del viaje, pero el porta CD que compré en Viti Station (Mumbai) no soportó el peso de tanta mochila en el ferry a Ko Tao y fue una de las tantas cosas que sucumbieron a tanta presión, ese porta cd amarillo, de cubierta dura y repleto de films de Bollywood. Yo le creí al vendedor con cara de mentiroso que atendía un puesto en la vereda afuera de la estación y le compré como 5 películas, dos de las cuales aún estaban en el cine. Me engolosiné y elegí como diez cajitas mientras me revisaba los bolsillos en busca de alguna moneda que ayudara a reunir el precio que nos pedían. Todavía no me acostumbraba a que todo se regatea en la India. Pero todo era demasiado barato y no hací falta ponerse a discutir por algunos centavos de dólar, aunque, mientras pasaban los días y nos familiarizabamos mas con el lugar, nos dimos cuenta que el regateo era una especie de juego entre vendedor y turista, que se hacía a veces necesario, sobre todo porque a causa de la falta de idioma , negociar en base a señas resultaba un estímulo al intelecto .
